jueves, 27 de febrero de 2014

El último avance en células madre, bajo sospecha.

 

Se descubrió la posibilidad de crear células madre casi idénticas a las embrionarias con un método increíblemente sencillo: sumergiendo las precursoras en un corto baño de ácido o aplicándoles otro tipo de estrés, como una presión sobre las membranas. Nunca se había hecho lo mismo con tanta facilidad. La reprogramación de células adultas suponía hasta entonces  añadir una serie de factores que retrasaran el reloj biológico de las células para que perdieran la diferenciación propia de un tejido adulto y se conviertan en un material con capacidad de derivar en todos los del organismo correspondiente, como sucede en la fase embrionaria.

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