El último avance en células madre, bajo sospecha.
Se descubrió la posibilidad de crear
células madre casi idénticas a las embrionarias con un método
increíblemente sencillo: sumergiendo las precursoras en un corto baño de
ácido o aplicándoles otro tipo de estrés, como una presión sobre las
membranas. Nunca se había hecho lo mismo con tanta facilidad. La
reprogramación de células adultas suponía hasta entonces añadir
una serie de factores que retrasaran el reloj biológico de las células
para que perdieran la diferenciación propia de un tejido adulto y se
conviertan en un material con capacidad de derivar en todos los del
organismo correspondiente, como sucede en la fase embrionaria.
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